Subimos al micro, nos despedimos de todos jurando portarnos mejor que Michael Jackson en guardería infantil, y nos vamos.
Siempre está la abuela que se emociona y pierde toda lubricación ocular por la continua emanación de lágrimas, y el padre frió que exclama: ¡Voy a poder ver Allboys- Platense en paz!
* El viaje de ida
Una vez arriba del ómnibus, nos encontramos con algunas personas totalmente desconocidas, y nos surge preguntarnos: ¿No había gente normal para viajar? Pero claro, Bariloche une hasta a Fidel y Bush, así que de a poco nos vamos acercando y se forma un lindo grupito.
Lo mejor del trayecto de ida: comer y cantar. Lo peor: los juegos poco originales de los coordinadores, o los chistes sin sentido de los juniors. La ida se hace larga, pero nos sirve para ir conociéndonos mejor.
Por fin llegamos a la ciudad amigos. Vemos nieve por todos lados, lo único similar que habíamos visto hasta el momento era alguna heladera de las que tenían las abuelas cuando aun no existía el sistema No-Frooze. Todo nos maravilla, no vemos la hora de bajar del micro.
* Las excursiones
Llegamos al hotel, acomodamos la ropa (mejor dicho, tiramos la valija el piso), y comenzamos con las excursiones. Eh decidido dividir las mismas en dos categorías:
-Excursiones típicas del lugar: Ascenso al Cerro Catedral, circuito chico, rafting, snowboard, culipatín, visita a las fábricas de chocolate, tour por la ciudad.
-Excursiones realizables en Parque Camet o Villa Fiorito: Cabalgata, asado en la cabaña, juegos en el barro, carrera en cuatriciclos, circuito 4x4.

*Siga el baile siga el baile…
Después de tanta espera llega lo que es, a entender de quien les habla, lo mejor del viaje: los boliches.
Pero claro, como todo no puede ser alegría, los juniors y coordinadores tienen que ser una vez mas el foco de atención por sobre los egresados, subiéndose a la tarima y animando a los adolescentes con sus típicos pasitos mas quemados que la cara de Freddy Krugger.
Un pequeño detalle con respecto a esto: después de escuchar la misma música durante 8 días, el ser humano puede llegar a perder algunas capacidades como el habla o la racionalidad.

* Los efectos del lugar
En Bariloche todo cambia, la gente se transforma, por eso es necesaria una nueva clasificación para los egresados.
-La chica introvertida que se desata:
Decide cambiar su postura angelical, de pronto saca la Silvia Suller que tiene dentro y se descontrola. ¿La excusa? ¡Es Bariloche!
-La chica desinhibida:
Acostumbrada a la vida liberal, ve en el viaje de egresados, una oportunidad única para divertirse sin ningún tipo de limite. No discrimina por grupos étnicos, siempre hay lugar en su cuarto. No se dan respiro, ni siquiera para probar un poco de chocolate. ¿La excusa para tan deplorable conducta? ¡Estoy en Bariloche!
-La chica con novio (no es aplicable a todos los casos): No pretende echar por tierra una relación por 10 días de diversión, así que solo lo hace por 3 días. Sus amigas se alteran, le preguntan: ¿y tu novio? ¿No lo amas?; a lo que ellas responden: “si, pero… es Bariloche”.
¿Chicas difíciles? Que las hay las hay, a pesar de ser la minoría. Actúan de la misma manera sin importar el lugar.
En el caso de los chicos, creí conveniente una generalización:
-Los que buscan mujeres, alcohol y diversión:
Su mayor preocupación consiste en esconder las petacas de vodka. Hacen honor a la frase del pelado Cordera: “si es ser humano, mejor”. Compran contenedores de profilácticos que terminan siendo guardados por años. No importan las novias, porque: “¡es Bariloche papá!”.
Vale la pena aclarar que existe un grupo más conservador, al que el autor del blog cree pertenecer. Pero nos concentraremos en los casos más comunes.

*Se acabó lo que se daba:
Terminando el viaje, nos sentimos realizados, por unos días las diferencias quedaron de lado, y fuimos todos hermanos. Los desconocidos del primer día ahora son nuestros mejores amigos, y en la vuelta, lo único que escuchamos repetidas veces es la frase “que no se corte, nos pasamos los mails”.
Pero claro, la vida te enseña que los amigos se encuentran en las malas, y no solo en la diversión. Lo lindo es lo que queda, el recuerdo de esos momentos que nos llevan a preguntarnos al llegar a casa: ¿hay vida después de Bariloche?
Investigaciones científicas han demostrado que sí porque, en realidad, el viaje es solo el fin del comienzo; del comienzo de nuestra adultez prematura.


