La vuelta del humor político a la televisión argentina provoca la felicidad de los espectadores. El poder de Marcelo para influir en la opinión pública es notable. La gente se junta con sus amigos y tira a modo de humorada: “¿que te pasa Clarín, estás nervioso?” o “quereme, querete”.
Si sólo se trata de caricaturas graciosas ¿Por qué tener cuidado?
Justamente, porque no hay que perder de vista que son personajes ficticios y poco tienen que ver con los verdaderos. Esto parece obvio, pero puede traer grandes repercusiones en el desenlace de las elecciones del próximo 28 de junio, sobretodo si tenemos en cuenta que hay una gran cantidad de “indecisos”.
El debate radica en la tendencia que se manifiesta en la votación de Gran Cuñado. Cuando alguien llama o manda un mensaje para que se vaya un político ¿Hasta que punto distingue entre el personaje y la figura verdadera?
Por otro lado, hay una clara tendencia política en Showmatch, como también la hay en CQC y en otros programas de importancia. Sin embargo, acá se pone en juego el respeto hacia las personas que ocupan los cargos más importantes de la nación.
¿Ésta bien que esto suceda? Como ya dije, la aparición de estas caricaturas puede ser problemática si los espectadores no hacen distinciones entre la figura de Cristina y la parodia de Martín Bossi.
No sea cosa que la gente elija al PRO sólo porque el imitador de Francisco De Narváez canta repitiendo la frase “tengo un plan”. Es muy claro que, con estas caricaturas algunos salen ganando y otros perdiendo.
Están aquellos que deciden ir al programa para ponerse al nivel de su caricatura, que suele tener más carisma que ellos. Todo sirve para sacar una ventaja sobre los rivales, más aun si se trata del programa más visto hace años en la televisión argentina.
Un dejavú trae a mi mente la huida en helicóptero de Fernando, semanas después de ser ridiculizado en Showmatch. Claro está que cualquier cosa es capaz de voltear a un radical pero… ¿Qué me dicen ahora del baile de Cristina y la escalerita de Néstor?
El face te quema la head
Los logros del Facebook son asombrosos en un mundo en el que todos desean mostrar su vida. Como los fotógrafos de Gente no se interesan en seguirnos y sacarnos fotos a escondidas, ¡mejor lo hacemos nosotros!
Que tal si dividimos a nuestros facebookers en las siguientes categorías:
El/la sociable:
Se saca fotos con todo el mundo y los etiqueta. Tiene más amigos que Roberto Carlos y suele publicar notas ridículas acerca de lo mucho que le gusta el chocolate y las 25 personas con las que estuvo en los últimos 30 días.
Actualiza minuto a minuto lo que van haciendo (como, duermo, bailo, voy a Alem, me baño, me depilo, orino).
Lleva su cámara digital dondequiera que vaya, porque piensa que si no está en Factbook, no pasó. ¡Gor!
En su información pone que realizó sus estudios de ingles en el Washintong Cover Institute. Es una persona verdaderamente cool.
El usuario común o “typical facebooker”:
Dice que odia la página, pero esta todo el día navegándola. Detesta a la gente chusma, pero mira las fotos de todo el mundo.
Suele hacer test sobre su personalidad, su música preferida, los famosos con los que quisiera copular, etc.
Si es hombre, suele entrar al perfil de su ex novia, mirar las fotos y exclamar “¡puta!”. En cambio, si es mujer, suele entrar al perfil de su ex novio, mirar las fotos con cada amiga, y pensar: “debe tener más sexo que Lugo”.
No sólo busca por nombre a esos amigos de la primaria que nunca se bancó, si no también a los famosos de nivel ( Polino, Luis Ventura, la tota Santillán) para dejarles mensajes en el muro.
El/la casado/a:
Se dedica a hacer notas donde expresa lo bien que la pasa con su novio/a, lo que hicieron ayer, lo que hicieron el fin de semana, la comida en lo de la tía Pepa, etc.
No están permitidas las fotos con otras personas que no sean su pareja. Todas las imágenes son similares: dándose un beso y pasándose el chicle, dándose un beso y comiendo una torta frita en la costa, dándose un beso tirados en el pasto con una araña pollito caminando por el cuello, dándose un beso en Pinamar, teniendo sexo en el basurero municipal, etc.
Lo increíble de este fenómeno es que podemos pasar minutos mirando la página de inicio, preguntándonos qué es lo que estamos mirando. Sólo pido dos cosas: que el Facebook no una lo que el Fotolog separó y que dejen sus comentarios en el muro de Marley.











